De acuerdo con las primeras informaciones recabadas en el lugar, los hechos iniciaron en uno de los módulos del centro penitenciario, donde se escucharon diversas detonaciones de arma de fuego. La alerta activó de inmediato el protocolo de emergencia, provocando el despliegue de un operativo conjunto por tierra y aire encabezado por elementos del Ejército Mexicano, la Marina Armada de México, la Guardia Nacional y la Policía Estatal Preventiva para retomar el control de las instalaciones.
Tras reportarse el incidente, las autoridades penitenciarias ordenaron la suspensión inmediata de todas las actividades e ingresos al recinto. En cuestión de minutos, decenas de familiares de las personas privadas de la libertad comenzaron a concentrarse a las afueras del reclusorio exigiendo información clara y el pase de lista de los internos.

